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Mexicanas realizan paro de actividades ante la violencia

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CIUDAD DE MÉXICO (AP) — Una incalculable cantidad de mujeres en todo México se quedó en casa y no acudió al trabajo ni a la escuela el lunes como parte de un paro de actividades llamado “Un día sin mujeres”, horas después de que otro número sin precedentes de ellas tomara las calles para protestar por la creciente violencia de género en el Día Internacional de la Mujer.

Las principales calles de la capital mexicana lucieron inquietantemente sin mujeres ni niñas durante el día, mientras que sí podía verse a hombres caminando rumbo a las oficinas, descendiendo de los autobuses o haciendo filas para comprar café. Al menos algunas de las taquillas de venta de boletos para el metro estaban cerradas, y la conferencia matutina del presidente Andrés Manuel López Obrador se desarrolló con espacios vacíos debido a que las periodistas se sumaron al paro.

La idea era tornarse invisibles por un día a fin de que compañeros de trabajo, jefes, novios, esposos y, en algunos casos, los hijos, sientan el impacto de su ausencia. Algunas incluso anunciaron que se alejarían de las redes sociales hasta el martes.

Se trata de “mostrar socialmente el valor, lo valioso que somos las mujeres, la contribución, y qué pasaría si un día de estos faltáramos, faltáramos en todos los aspectos, como amas de casa, como trabajadoras, como consumidoras”, dijo Lluvia Flores Gómez, de 40 años, que saboreaba un café y leía un libro en el sofá de su casa en el centro histórico en lugar de acudir a trabajar. La calle afuera, normalmente muy bulliciosa a esa hora, estaba prácticamente desierta.

Flores cerró su panadería para apegarse a la huelga, aunque aclaró que sus empleadas _todas mujeres_ recibirían su salario por el día. Indicó que el cierre significará un golpe económico para su negocio, pero considera importante atraer la atención a todas las formas en las que las mujeres están siendo atacadas en México, no sólo con asesinatos, desapariciones y violaciones, sino también con discriminación en los hogares y los sitios de trabajo, y la falta de igualdad de oportunidades.

“El punto es que realmente se perdiera, o sea, se hiciera este día sin nosotras... tenía que ser algo así, como radical y tajante, en donde sí se viera la pérdida para todos, o sea la ausencia, la falta de nuestra presencia”, afirmó.

Las protestas en días consecutivos muestran una intensificación en la lucha de las mujeres mexicanas contra la violencia y la impunidad en uno de los países más peligrosos del mundo para ellas. Las mujeres en Argentina y Chile han efectuado huelgas en años previos y volvieron a hacerlo el lunes.

Se pudo observar a unas cuantas mujeres ejercitándose o trabajando en puestos de tacos, cafeterías u otros negocios en la Ciudad de México. En una intersección del centro, una policía de tránsito daba instrucciones a los conductores. Pero en general, la relativa ausencia de las mujeres en los espacios públicos era notable.

Según cifras oficiales, 3.825 mujeres fueron asesinadas con violencia el año pasado, 7% más que en 2018, lo cual da un promedio de aproximadamente 10 asesinatos al día en México. Miles más han desaparecido sin dejar rastro en los últimos años. Las autoridades parecen incapaces de prevenir o investigar adecuadamente los delitos, tras los cuales los perpetradores muy rara vez van a la cárcel.

“En México es como si estuviéramos en un estado de guerra; estamos en una crisis humanitaria por la cantidad de mujeres desaparecidas y asesinadas”, dijo María de la Luz Estrada, coordinadora del Observatorio Ciudadano Nacional del Feminicidio.

Al preguntársele acerca de la estrategia de su gobierno para combatir la violencia contra las mujeres y la impunidad por ese tipo de delitos, López Obrador dijo el lunes que su administración trabaja en el asunto todos los días. Haciendo eco de su política para combatir la violencia en general en el país, el presidente enfatizó la importancia de subsanar problemas sociales como la pobreza y la inequidad.

“Yo sostengo que lo principal es garantizar el bienestar de la gente”, afirmó López Obrador.

El endurecimiento de los castigos penales y una persecución judicial más agresiva puede ayudar, agregó, pero “lo principal es que vivamos en una sociedad mejor en todo sentido”.

Repitió declaraciones previas de que parte de la ira en contra de su gobierno por la violencia contra las mujeres “es conservadurismo disfrazado de feminismo”.

En tanto, en Chile, miles de mujeres seguían protestando el lunes por sus derechos y contra el gobierno del presidente Sebastián Piñera, un día después de que unas 800.000 mujeres marcharon por las avenidas del centro de la capital del país, de acuerdo con cifras proporcionadas el lunes por la vocera de gobierno Karla Rubilar.

Cuando aún no acaban los ecos de la multitudinaria marcha de la víspera por el Día Internacional de la Mujer, varios miles de mujeres se reunieron en la Plaza Italia, escenario de protestas desde el estallido social del 18 de octubre de 2019, e iniciaron una caminata que las llevó frente al palacio de gobierno.

Pequeños grupos lanzaron diversos proyectiles hacia la policía que custodiaba La Moneda, la sede del gobierno, entre ellos palos y botellas plásticas, y fueron dispersadas con gruesos chorros de agua.

La protesta fue convocada por la Coordinadora 8M, que el domingo reunió a las mujeres que marcharon en demanda de sus derechos, en una protesta pacífica que recordó las marchas contra el abuso y acoso sexual registradas en 2018. Entre sus peticiones están el fin de la violencia patriarcal, educación no sexista, equidad salarial y libertad para abortar.

En Bolivia, grupos de mujeres realizaron marchas en calles de cinco ciudades.

En Potosí, en el sur del país, decenas de hombres se unieron a la manifestación para exigir el respeto a los derechos de las mujeres. En tanto, la presidenta interina Jeanine Áñez anunció la construcción de albergues a mujeres en situación de violencia.

Por otro lado, en Argentina, donde las mujeres se adhieren a la huelga internacional desde 2016, decenas de miles se movilizaban al Congreso con reclamos que van desde la legalización del aborto y el freno a los feminicidios hasta la mora en el pago de la deuda externa.

En el país sudamericano, donde se gestó el movimiento “Ni una menos” contra la violencia machista que luego se esparció por toda la región, 299 mujeres fueron asesinadas en 2019, lo cual promedia un feminicidio cada 29 horas, según el Observatorio de Femicidios de Argentina.

Con mínima presencia de hombres, las protagonistas estelares en la movilización en Buenos Aires eran las jóvenes que vestían pañuelos y otros accesorios verdes a favor del aborto y violetas contra la violencia machista. Los mismos tonos prevalecían en la brillantina con la que se maquillaron los rostros.

“La realidad de las mujeres y las disidencias en este país como en el resto de América Latina y el mundo no da para más... le volvimos a dar al 8 de marzo ese sentido clasista que el capitalismo le había quitado”, afirmó Belén Gutiérrez, de 20 años y militante del Movimiento de Trabajadores Socialistas (MST).

“Nos quisieron convencer que era un día para rosas, bombones y que nos digan ‘feliz día’. No alcanza con eso, no es suficiente. Necesitamos derechos reales, presupuesto, que de verdad se contemple que la situación de las mujeres en este país es realmente terrible”, agregó.

En el Instituto Politécnico Nacional, en la Ciudad de México, las estudiantes Daniela Blanco y Laura Hernández dijeron que no pudieron faltar a una clase importante el lunes, pero que vestían de morado en solidaridad con la causa.

Hernández señaló que no cree que la huelga sirva de nada para incrementar la efectividad de las autoridades en el combate a la violencia contra las mujeres, pero la consideró importante para elevar el nivel de conciencia personal.

“Sí se me hace necesario que hagamos conciencia de qué pasaría si nosotras faltáramos”, afirmó. “Entonces se me hace supernecesario el paro y estoy a favor”.

Blanco dijo estar en desacuerdo con la huelga, que según algunos ha generado fricciones en las familias y en las redes sociales.

“Para mí todo es igualitario, entonces también hay hombres que mueren todos los días, y entiendo que quieran hacer algo con su paro, pero siento que no logran nada faltando a las actividades diarias”, dijo.

Un grupo en Facebook llamado “Un día sin mujeres” tiene más de 320.000 integrantes mexicanas que han estado debatiendo e informándose entre sí acerca de las posibles consecuencias de no acudir a la oficina, a los hospitales o a la escuela por un día.

Las exhortaciones para efectuar la protesta crecieron en febrero después de que dos asesinatos sacudieron a la Ciudad de México: el de una mujer joven horriblemente desfigurada, aparentemente a manos de su novio, y el de una niña de 7 años secuestrada de su escuela. Con frecuencia los homicidios de mujeres en México van acompañados de violencia sexual e impactante brutalidad.

Las autoridades calcularon que 80.000 mujeres marcharon el domingo en la Ciudad de México, muchas de ellas portando prendas color violeta. Algunas hicieron notar que les parecía significativamente simbólico que el color era igual al de las jacarandas que florecen en las avenidas por la primavera. Hubo manifestaciones menos numerosas en otras localidades del país.

La huelga del lunes no se notó tanto en otras partes de México. Olga Marysol Gómez García trabajó durante años en las maquiladoras de la ciudad norteña de Nuevo Laredo, en la frontera con Estados Unidos. Ahora dedicada a ser ama de casa, dijo el lunes que las profesoras fueron las únicas mujeres que conoce que no se presentaron a trabajar.

“Aquí en Nuevo Laredo no hubo paro porque les dijeron que si faltaban al trabajo les descontaban este día, y pues como pagan poco y no faltaron, nomás las maestras de kínder, secundarias, prepas faltaron, pero las demás no”, señaló.

En la capital, muchas empresas, desde bancos a medios de comunicación y despachos de abogados, respaldaron la huelga. La Coparmex, una confederación de empresarios, alentó a sus más de 36.000 compañías miembros en todo el país a que participaran, a pesar de que estimó que habría pérdidas por cientos de miles de dólares.

“Es de no salir”, dijo Natalia Olalde, estudiante universitaria de 18 años. “Ni para el cafecito”.

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